23 April, 2012

PRE-PRO-POST: Optimización de los tiempos de aprendizajes en las tres fases de los programas de formación semi presencial

Considerando el coste de oportunidad que supone la formación en un entorno económico de alta competitividad, proponemos un modelo en tres tiempos para optimizar el proceso de enseñanza y aprendizaje desde el punto de vista temporal y de la transferencia de los conocimientos en el entorno profesional. Describiremos la fase de pre programa (PRE), que sirve para preparar la segunda fase de formación presencial o semi presencial del programa (PRO). En tercer lugar, caracterizaremos la fase de post-programa (POST) que va a permitir optimizar la transferencia de conocimientos del programa al contexto profesional.

Margarida Romero

Dra. Asociada de E-learning en el Departamento de Innovación Pedagógica y Calidad Académica de ESADE

Introducción. Aprender no ocupa lugar, pero sí requiere tiempo. El tiempo es uno de los bienes más escasos de los que disponemos, y su valor recae en su imposibilidad de ser recuperado una vez éste ha pasado.

Gestionar bien el tiempo es una de las principales preocupaciones de los adultos conscientes de su valor. Así, en una economía cada vez más competitiva, la gestión del tiempo profesional es una de las prioridades. Pero también lo es la gestión del conocimiento y de las competencias de los colaboradores de la organización (Bryan, 2004).

Ambos objetivos entran a menudo en contradicción. La competitividad requiere un uso del tiempo más inmediato combinada con una visión estratégica de futuro. El desarrollo de los conocimientos y competencias de los colaboradores de la empresa es una inversión que supone un gasto temporal a corto plazo y que puede necesitar tiempo para producir la transferencia de los aprendizajes de la formación al puesto de trabajo. El problema reside en la falta de transferibilidad inmediata entre los aprendizajes realizados y la necesidad de rendimiento inmediata y permanente profesional.

Si además de la falta de transferibilidad rápida, y el coste, añadimos que la formación requiere un tiempo importante, podemos comprender la razón por la cual en algunas organizaciones con escasos recursos ésta no sea una prioridad.

Sin embargo, es de común acuerdo para todos que los conocimientos y competencias de los colaboradores de una empresa son uno de sus valores fundamentales. Podemos salir de esta paradoja evaluando la eficiencia temporal de la formación en términos de impacto sobre la eficiencia profesional a corto, medio y largo plazo.

Para ello, proponemos considerar el uso de la modalidad semi presencial (blended learning) a lo largo de los tres tiempos de la formación para analizar las optimizaciones que pueden ser realizadas en cada una de las etapas de la formación: el PRE programa, el PROgrama y el POST programa (PRE-PRO-POST).

Tras discutir el interés de la modalidad semi presencial para la optimización de los tiempos del aprendizaje, analizaremos las optimizaciones en las tres fases de la formación. En primer lugar la fase de preprograma (PRE), anterior al desarrollo de los primeros módulos o asignaturas del programa. Consideraremos a continuación la fase de programa (PRO) y finalizaremos con el post programa (POST) que se produce al cierre de los módulos o asignaturas del programa.

De manera sintética, representamos en la figura 1 las tres fases de la formación y las actividades de tipo formativo que pueden realizarse de manera virtual o presencial.

Optimización de los tiempos del aprendizaje con la modalidad semi presencial. Una de las oportunidades que más se ha destacado de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) es la posibilidad de interactuar en múltiples soportes de tipo textual, sonoro, y/o audiovisual con otros interlocutores situados en espacios diferentes.

Las TIC permiten que una parte del proceso de enseñanza y aprendizaje pueda realizarse a distancia, bajo temporalidades síncronas -los interlocutores se encuentran al mismo tiempo- o asíncronas -los interlocutores interactúan en momentos diferentes-.

Pese a los límites de esta interacción educativa mediada por las TIC (Kirschner & Kreijns, 2005), y a las ventajas de la formación presencial para ciertos procesos de enseñanza y aprendizaje, así como en el desarrollo de equipos, podemos considerar la oportunidad del uso de las TIC para analizar aquellos procesos de enseñanza y aprendizaje que pueden ser realizados a distancia con ellas.

La combinación de la formación presencial y de las actividades de enseñanza y aprendizaje a distancia da lugar a la modalidad semi presencial o blended learning. Ésta permite considerar un espacio de formación mucho más amplio que el habitual que no se reduce a la formación síncrona en el aula liderada por el profesor, sino que amplía los contextos de aprendizaje considerando tres dimensiones que representamos en la figura 2. Esto es, la dimensión temporal síncrona y asíncrona, la dimensión espacial de co-presencia o distancia y la dimensión de modalidad pedagógica liderada por el profesor, de aprendizaje autónomo o de aprendizaje en equipo.

Para la optimización de los procesos de enseñanza y aprendizaje en adultos debemos considerar el diseño curricular teniendo en cuenta estas tres dimensiones. No es necesario realizar toda la formación en formato presencial, en el aula, bajo la dirección del profesor. Esta modalidad tradicional puede ser combinada con elementos formativos asíncronos fuera del aula, de carácter individual o grupal.

El gran reto del diseño semi presencial es la definición de la secuencia PRE-PRO-POST en función de estas diferentes modalidades según las necesidades del grupo de aprendientes.

En un grupo para el que la formación es una oportunidad de conocerse y hacer redes (networking), sería un error proponer una autoformación en E-learning. Una alternativa sería la combinación de sesiones presenciales y virtuales para desarrollar cara a cara (face to face) aquellos elementos que requieren de la presencia física de los aprendientes y/o docentes; y el uso de la formación virtual cómo elemento combinatorio para aquellos procesos de enseñanza y aprendizaje que no requieren la presencia física de los aprendientes y/o docentes.

Así pues, en función del tipo de conocimientos y competencias a desarrollar, así como del nivel de desarrollo e integración del colaborador en su organización y equipo, puede determinarse el porcentaje de formación virtual dentro de la formación semi presencial, así como los momentos del PRE-PRO-POST en los que es más adecuado realizar un cierto porcentaje de formación a distancia.

Los criterios básicos para el diseño curricular semi presencial son entonces el qué (tipo de contenidos y actividades online o presenciales), el cuánto (cantidad de horas posibles) y el cuándo (fase de la formación en la que se sitúan los contenidos y actividades online o presenciales).

Un buen diseño semi presencial permite aumentar las posibilidades de aprendizaje de los profesionales que no disponen de tiempo para asistir a cursos puramente presenciales. Además, permite a aquellas personas alejadas de las instituciones académicas realizar una formación superando las barreras de la distancia y ahorrando un tiempo importante en trayectos.

Por tanto, dado que la formación semi presencial o e-learning de calidad raramente es más barata que la modalidad presencial tradicional (Choi, Hatol, & Kumar, 2003), la verdadera optimización de la formación semi presencial (blended learning) u online (e-learning) se produce en el tiempo de aprendizaje de sus participantes.

A continuación, analizamos los requerimientos y oportunidades para cada una de las fases PRE-PRO-POST.

La fase de pre programa (PRE). La fase de pre programa (PRE) es un momento clave en las formaciones semi presenciales. Esta fase permite una preparación del participante para optimizar su formación.

La preparación debe realizarse de manera personalizada según las necesidades formativas individuales, las disponibilidades y competencias TIC del participante, y el nivel de conocimiento y competencias desarrolladas respecto al programa.

En primer lugar, las necesidades formativas individuales deben ser definidas conjuntamente entre el colaborador y la organización, teniendo en cuenta las necesidades de desarrollo más inmediatas y aquellas de plazo medio y largo.

La disponibilidad del participante es un prerrequisito clave para el éxito de la formación. Aprender demanda tiempo, y la combinación de éste con los otros tiempos profesionales, familiares, sociales y personales (Demeure, Romero, & Lambropoulos, 2010; Romero, 2010).

No podemos, pues, pretender que un colaborador con una carga de trabajo importante realice de manera complementaria en su tiempo libre una formación de la cual no ve el rendimiento ni incentivos organizativos inmediatos o a corto plazo. En este caso, es muy probable que pueda tener dificultades para invertir el tiempo necesario para formarse.

Cabe, por tanto, definir la parte de la formación que podrá realizarse dentro del ámbito profesional, así como el compromiso adquirido respecto a los tiempos libres del participante. A su vez, el logro de la formación debe ser claramente definido dentro de la política de incentivos de la organización.

El lugar de la formación es importante tanto en las modalidades presenciales como virtuales. En las presenciales debe considerarse la adaptación y accesibilidad del lugar. En las virtuales, el correcto acceso a los Entornos Virtuales de Aprendizaje (EVA) y a las herramientas para la realización de las actividades virtuales.

En estos entornos cabe considerar las competencias TIC del participante, que según su nivel pueden ser un obstáculo para el seguimiento eficaz de la formación. Una vez considerados estos aspectos cabe identificar, a priori, la transferibilidad de los conocimientos y competencias desarrolladas durante la formación que se espera sea realizada en el puesto de trabajo.

Este elemento es esencial para poder personalizar la formación y diseñar el plan de proyecto o Action Learning Plan (ALP) del participante. El ALP es un proyecto que el participante desarrolla en su puesto de trabajo en el contexto de su formación.

Este plan es uno de los elementos clave para permitir una buena transferibilidad entre los conocimientos y competencias desarrolladas durante las tres fases del programa y las necesidades específicas de la organización.

En último lugar, pero más importante, debemos considerar la evaluación de los conocimientos y competencias del participante respecto a los requerimientos mínimos de la formación, con el fin de poder proponer la formación previa necesaria para nivelar al alumno y permitir su máximo aprovechamiento de la formación.

La formación de nivelado previo se considera principalmente en modalidad a distancia en auto formación, con la posibilidad de disponer de un tutor durante esta fase previa a la formación.

La fase de programa (PRO). Tras la fase de preparación, el programa (PRO) puede tener una duración variable consistente en varias sesiones, cursos o asignaturas. En la modalidad semi presencial recomendada el programa debe ser diseñado para optimizar el tiempo de formación del aprendiente y poder proponerle un porcentaje de actividades presenciales y otra parte a distancia.

Es importante que en los primeros días o semanas se produzca un primer encuentro de tipo presencial. Este reunión es capital en el caso de personas sin ningún conocimiento previo (zero history groups).

Conocerse presencialmente permite desarrollar una confianza que costaría muchísimo tiempo ser desarrollada en un entorno virtual a distancia. Igualmente importante es tener un contacto con el equipo docente (profesores, tutores…) que interactuarán virtualmente con los participantes durante el programa.

Una vez realizado este primer encuentro cabe considerar el coste transactivo para cada participante y los beneficios de la formación presencial, para planificar el ritmo y momentos de la semi presencialidad. Como norma general, aconsejamos que se realice cómo mínimo un encuentro trimestral entre los participantes y el equipo docente.

En cada curso o asignatura cabe tener en cuenta su contribución al programa global, su adecuación respecto a los objetivos y competencias que deben ser desarrolladas, y el proyecto profesional (ALP) de cada uno de los participantes. Ambos son aspectos que implican la transferibilidad de los aprendizajes entre cursos del programa pero, sobre todo, en su entorno profesional.

El docente debe tener en cuenta el ALP de cada participante para poder proponerle el plan de transferencia de conocimientos y competencias más adecuado. Esta responsabilidad recae también en el participante, que debe aprovechar las actividades formativas, presenciales o a distancia para avanzar en su ALP y concretizar la transferencia de conocimientos y competencias.

El ALP puede ser también tutorizado por otra persona de la organización del aprendiente, que generalmente es su superior directo, y que supervisa que el ALP pueda ser de utilidad dentro de la organización, tanto por el proyecto en sí como por los conocimientos y competencias desarrolladas por el colaborador participante del programa.

La fase de post programa (POST). Tras los cursos o asignaturas del programa, los aprendizajes realizados en términos de conocimientos y competencias han de transferirse de manera efectiva al puesto de trabajo. La consideración del plan de proyecto (ALP) durante todo el programa ha permitido trabajar en esta transferencia de manera incardinada durante todo el programa.

En la fase de post programa el ALP debe ser concluido y evaluado según el impacto concreto que ha tenido en la organización del participante. Para realizar esta acción, las tutorías virtuales son una de las mejores opciones en esta etapa en la que el participante ya ha finalizado los cursos semi presenciales del programa.

Pese a ello, puede realizarse una o varias sesiones presenciales de post programa con intervalos de tiempo trimestrales durante un periodo de un semestre o un año para asegurar la correcta transferencia de los conocimientos y competencias, así como permitir la formación complementaria en aquellos casos en que el participante siga manteniendo dificultades en alguno de los objetivos que fueron definidos en la fase de pre programa.

 

Referencias:

Bryan, L.L (2004). Making a market in knowledge, The McKinsey Quarterly, 3, pp. 100–11.

Choi, A., Hatol, J. & Kumar, V. (2003). Cost Modeling for E-learning. In A. Rossett (Ed.), Proceedings of World Conference on E-Learning in Corporate, Government, Healthcare, and Higher Education 2003 (pp. 1554-1557). Chesapeake, VA: AACE.

Demeure, V., Romero, M., & Lambropoulos, N. (2010). Assessment of e-learners’ temporal patterns in an online collaborative writing task. ELearn Center Research Paper Series, 0(1).

Kirschner, P.A., & Kreijns, K. (2005). The sociability of computer-mediated collaborative learning environments: Pitfalls of social interaction and how to avoid them. In R. Bromme, F. Hesse, & H. Spada (Eds.). Barriers and biases in computer-mediated knowledge communication – and how they may be overcome (pp. 169-192). Dordrecht, NL: Kluwer.

Romero, M. (2010). Gestion du temps dans les Activités Projet Médiatisées à Distance. Editions Européenes Universitaires. ISBN 978-613-1-52102-7.

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